“Voy a explicar por qué Argentina está frente a una gran oportunidad para volver a crecer y ser grande nuevamente”, dijo Javier Milei en un discurso que dio este lunes en la Bolsa de Comercio de Córdoba. La charla, transmitida en directo por la cuenta oficial de Youtube de la Oficina del Presidente, comenzó pasadas las 13. Sin embargo, el aspecto de Milei era el propio de quien durmió poco y/o mal. Tal vez un síntoma de cómo viene atravesando la crisis en la que está sumergido su Gabinete, con varias internas abiertas y gafes de funcionarios “deslomados”.
Como era esperable, Milei repitió lo que dijo hace una semana en Nueva York y reitera como loro cada vez que siente necesario defender ante un micrófono su “plan” económico. Un decálogo de frases entrelazadas para justificar un presente cada vez más empobrecido en pos de un supuesto futuro de crecimiento y felicidad.
De paso, aprovechó para anunciar la próxima publicación de su nuevo libro La moral como política de Estado. Se espera que, en línea con varias de sus publicaciones anteriores, la nueva obra contenga infinidad de copy & paste de párrafos de otros autores, cuando no directamente el plagio de páginas enteras. Se verá.
Más allá de hablar frente a un auditorio compuesto por funcionarios y empresarios altamente beneficiados con el plan antiobrero y hambreador en curso, no fueron muchas las veces que Milei fue aplaudido. Incluso hubo momentos en los que sólo aplaudió un ínfimo porcentaje de los presentes. Se ve que la misma cantinela monótona ya cansa hasta a los amigos.
Luego de una serie de viajes que lo tuvieron lejos, Milei volvió a hablar en su país y desperdició una oportunidad inmejorable para explicar algunas cosas. Porque aún estando en Miami, Nueva York, Santiago de Chile y Madrid con diferencia de pocos días, él está al tanto de todo lo que pasa alrededor de casos turbios con implicancias judiciales que lo tienen como protagonista.
Respecto a las últimas novedades sobre algunos de esos casos, Milei decidió fingir demencia. No emitió palabra alguna sobre los viajes aéreos de Manuel Adorni, propios de una casta política muy alejada de la realidad, ni sobre los fuertes indicios de haber pactado con Hayden Mark Davis el cobro de U$S 5 millones por promocionar la critomoneda $LIBRA . Como dice el dicho popular, el que calla otorga.
El silencio de Milei y del resto de miembros de su Gabinete, que sólo salen públicamente a expresarse cuando se trata de “bancar” a un par caído en desgracia como Adorni, es la contracara de las cataratas de insultos a opositores, periodistas y todo sector con el que busque enfrentar, de la chorrera de fake news lanzadas diariamente desde los despachos regenteados por Santiago Caputo y, fundamentalmente, de las cada vez más evidentes inconsistencias de un plan económico que sólo busca beneficiar a unos pocos mientras provoca todo tipo de desequilibrios y golpes directos a las condiciones de vida de la gran mayoría de la población.
La gran incógnita es cuánto puede sostenerse en el poder un Gobierno que, mientras crea sus propias contradicciones y corruptelas, no resuelve uno solo de los graves problemas de subsistencia que tienen la clase trabajadora y los sectores populares. En buena parte, esa respuesta depende de cuánto estén dispuestos esos mismos sectores castigados a seguir soportando los efectos del ajuste. Para lo cual será indispensable la organización y la movilización masiva. Sin fingir demencia, como lo hace a cada paso el imaginario “libertario”.
