En los últimos años -y sobre todo con la expansión de las redes sociales- surgió un nuevo temor entre políticos, actores, músicos y, en general, cualquier persona con presencia pública: el miedo a ser cancelado. En este contexto, “cancelar” significa que una parte importante de la opinión pública se vuelve en contra de alguien por algún hecho considerado polémico, ofensivo o moralmente cuestionable.
Esa reacción colectiva puede traducirse en críticas masivas, pérdida de apoyo, daños a la imagen e incluso la interrupción de contratos o trabajos. Lo que para generaciones anteriores podía ser simplemente un escándalo pasajero, hoy puede convertirse en un rechazo social muy veloz y contundente, capaz de afectar la carrera de figuras poderosas y millonarias. Y Matt Damon lo tiene más que claro.
En una reciente entrevista con el podcast The Joe Rogan Experience, en ocasión del estreno de su película El Botín, ya disponible en Netflix, el actor recordó su propia experiencia como víctima de la cultura de la cancelación.
Como puntapié inicial de la conversación, Rogan, el presentador el programa, definió a la cancelación como “una cosa que dijiste o una cosa que hiciste que vamos a exagerar al máximo y expulsarte de la civilización de por vida”. Frente al comentario, Damon aseguró que, para muchos, esa consecuencia se siente “para siempre”.
Y, más adelante, acotó: “Apuesto a que algunas de esas personas canceladas habrían preferido ir a la cárcel durante 18 meses o lo que fuera, y luego salir y decir: ‘Ya pagué mi deuda. Se acabó. ¿Se puede acabar?’. Lo que pasa con las críticas públicas es que nunca terminan. Y es lo que te seguirá hasta la tumba”.
La cancelación que pudo sobrevivir
Y nadie mejor que Damon para hablar de este tema. En el año 2021 el actor atravesó una fuerte cancelación de la que, como muy pocos, pudo salir casi ileso. Todo ocurrió a causa de una entrevista con The Sunday Times, en la que aseguró que había dejado de usar el insulto “fagot” (maricón, en español) hacía tan sólo un par de meses porque si hija le marcó que no era correcto usar esa palabra.
Según contó, la adolescente le escribió un texto en el que le explicó el motivo por el cual el uso de ese insulto era peligroso y nocivo para la comunidad LGBT. Más tarde, debido a una catarata de comentarios de odio en su contra, tuvo que salir a aclarar en Variety que ya no usa esa clase de palabra en ningún contexto y que no entendía por qué sus dichos llevaron a la gente a asumir lo peor de su persona.
“Durante una entrevista reciente, recordé una conversación que tuve con mi hija en la que intenté contextualizarle el progreso que logré, aunque no completo, desde que crecí en Boston y, de niño, escuché la palabra maricón en la calle antes de saber siquiera a qué se refería. Le expliqué que esa palabra se usaba constantemente y de forma casual, e incluso formaba parte del diálogo de una película mía en 2003; ella, a su vez, expresó su incredulidad ante la posibilidad de que alguna vez se usara sin pensar”, escribió en su rectificación.
Y sumó: “Para mi admiración y orgullo, ella fue extremadamente elocuente al hablar sobre hasta qué punto esa palabra habría sido dolorosa para alguien de la comunidad LGBT, independientemente de lo culturalmente normalizada que estuviera. No sólo estuve de acuerdo con ella, sino que me emocioné con su pasión, sus valores y su deseo de justicia social”.
Para su fortuna, la gente aceptó sus disculpas y su carrera no se vio afectada significativamente por sus dichos. Pero, como él mismo reflexionó, no todos corren con la misma suerte.
Desde el malentendido, lejos de verse perjudicado, Damon protagonizó varios filmes taquilleros y va por más. Entre ellos se encuentran Air, Oppenheimer y la adaptación de Christopher Nolan de La Odisea, que llegará a lo cines a finales de año.
