WASHINGTON.- El politólogo norteamericano Steven Levitsky, reconocido experto en América Latina y autoritarismos, confiesa que tiene muchas dificultades para explicar los comportamientos de Donald Trump, en un inicio de año marcado a fuego por la operación militar de Estados Unidos que capturó a Nicolás Maduro.
“Sabemos muy poco sobre lo que busca Trump en Venezuela. Hasta ahora lo que ha hecho es muy minimalista“, señala a LA NACION el coautor del célebre libro Cómo mueren las democracias, que se mostró escéptico de las declaradas intenciones del presidente norteamericano para una transición en el país sudamericano en la era post Maduro.
Profesor en la Universidad de Harvard, donde tiene una oficina en el Centro de Gobierno y Estudios Internacionales (CGIS, por sus siglas en inglés), Levitsky pone en duda que Trump busque una democratización de Venezuela -lo que requeriría una “inversión económico-militar-diplomática seria“ por parte de Estados Unidos-, y señala que no le sorprendió el respaldo a la presidenta interina Delcy Rodríguez en detrimento de la líder opositora María Corina Machado, por la “admiración” del mandatario republicano a “regímenes autoritarios”.
“A Trump no le importa la democracia”, remarca Levitsky, quien además arriesgó su pronóstico para el futuro de la intervención norteamericana en Venezuela. “Creo que su aventura probablemente terminará mal”, advirtió.
-Ya pasaron dos semanas del operativo militar de Estados Unidos para capturar a Maduro, ¿cuál es su evaluación sobre esta decisión de Trump y el desarrollo de los acontecimientos posteriores en Venezuela?
-Mi impresión dominante es de una extrema incertidumbre. Sabemos muy poco sobre lo que busca el gobierno de Trump. No hubo debate público ni mínimamente en Estados Unidos, no hubo debate en el Congreso, varios miembros del gobierno han dicho cosas totalmente distintas sobre qué buscan en Venezuela. No está claro. Y tampoco sabemos cuánto invertirá Estados Unidos seriamente, en términos de tiempo, de esfuerzo, de dinero y en términos militares en Venezuela. Hasta ahora lo que ha hecho es muy minimalista. Sacaron a Maduro del país y dejaron el régimen intacto. Y están hablando sobre petróleo de una manera muy exagerada, porque muy pocos quieren invertir seriamente en el sector petrolero en Venezuela. Y no han hablado de nada en términos de cuánto se cambiará el régimen y cómo gobernará el país. Trump dice que él es el “presidente interino de Venezuela”, pero en la práctica Estados Unidos no hace nada. Y estamos hablando de un gobierno súper distraído, hablando de Irán, de tomar Groenlandia. Hoy por hoy se abrió una oportunidad para un cambio serio de régimen, pero hasta ahora se habló mucho… mucho humo, algo de fuego, pero muy poco cambió.
-¿Le sorprendió que Trump haya respaldado a Delcy Rodríguez para liderar la transición en esta era inicial post Maduro y que haya dejado de lado a María Corina Machado?
-Sí y no. Sabíamos perfectamente que Trump es capaz de eso. Primero, es capaz de traicionar a cualquier aliado, y segundo, no le importa un pito la democracia. Así que tampoco me hubiera sorprendido, por ejemplo, un pacto entre Trump y Maduro por el petróleo, y dejar a Maduro en su lugar. Sí me sorprendió un poco que Marco Rubio, históricamente más comprometido con la democracia y que tiene una buena relación con Machado, accediera a eso. Pero la verdad es que Trump, aunque habla de dominancia de Estados Unidos, no quiere hacer mucho. No quiere meter tropas, no quiere invertir plata ni tiempo en Venezuela para democratizarla. Y para democratizar Venezuela y asegurar que Edmundo González Urrutia pueda ser presidente o que haya elecciones libres, eso requiere no un par de horas en la mañana de un sábado, sino una inversión seria, y creo que a Trump no le interesa.
-O sea que no cree que pretenda una transición hacia la democracia, como describió Rubio en el plan de tres fases para Venezuela.
-No. Trump ha demostrado inclusive en su propio país que no le importa nada a la democracia. Es el presidente que menos le interesa la democracia desde hace muchas décadas en Estados Unidos. Primero, está perfectamente feliz de de trabajar con gobiernos autoritarios, sea Nayib Bukele [de El Salvador] y otros ejemplos, y hasta admira a regímenes autoritarios. Así que no busca la democracia. Ahora, Rubio sí, y es posible que él consiga la democratización de Venezuela, eso es una posibilidad. Y también es posible que a raíz de la caída de Maduro empiece una serie de eventos inestables que termine quebrando al régimen y que eso derive en la democracia. O sea, esta acción que tomó Trump obviamente asustó al grupo que está en el poder. Están con mucho miedo, mucha incertidumbre, muchas sospechas. Eso genera una fragilidad, una posibilidad de ruptura interna en el régimen muy alta. Entonces, aunque Trump no quisiera hacer eso, es posible que la caída de Maduro termine generando conflictos internos en el régimen que abran espacio para la democratización. Eso espero.
-Con el nivel de diálogo que han mostrado Washington y Caracas desde la caída de Maduro, ¿cree que con el tiempo podría consolidarse una afinidad de Trump con este régimen chavista bajo la tutela de Estados Unidos?
-El hecho de que el gobierno [venezolano] es corrupto y autoritario, y ha violado de una manera tremenda los derechos humanos, no afecta a Trump, por lo que es perfectamente capaz de hacerlo. A Rubio creo que un poco menos. Es imposible predecir cómo se comportará este gobierno. Pero aunque Trump esté dispuesto a cooperar con el gobierno de Delcy Rodríguez, la posición en la que se encuentra ella es muy precaria. Este gobierno tenía muy poca legitimidad aún antes de la caída de Maduro. Era muy poco popular, había robado una elección. Delcy no es popular, no tiene legitimidad, y ahora, además, está percibida como controlada por Trump. Es un gobierno muy ilegítimo y todos los días tendrá que buscar un difícil equilibrio entre complacer o no enojar al gobierno de Trump y mantener la legitimidad doméstica. Súper difícil. Yo no creo que dure mucho.
-En este contexto, ¿cómo ve el rol de de Diosdado Cabello, un hombre muy fuerte del chavismo?
-Cabello controla gran parte de las fuerzas de seguridad, controla las armas. Pero él debe estar con mucho miedo de que el gobierno de Estados Unidos, quizás trabajando con Delcy, esté intentando capturarlo o matarlo. Probablemente el nivel de sospecha dentro de las figuras del régimen debe ser altísimo. Pero él es una figura de mucho poder, y si hubiera cambios políticos serios en Venezuela las fuerzas de seguridad tendrán que jugar un papel. Se tiene que negociar con los líderes de las fuerzas de seguridad, y Delcy no tiene ese poder. Entonces mientras Cabello esté ahí, tendrán que negociar con él.
-¿Cómo cree que juega para Javier Milei su alineamiento con Trump en medio de este intervencionismo en la región que está mostrando el presidente norteamericano?
-El comportamiento de Milei nos evidencia que estamos realmente en una nueva época. Porque cuando yo era joven, en el siglo XX, apoyar y aplaudir una intervención militar norteamericana, el expansionismo, el militarismo y hasta un lenguaje imperialista, mucho más imperialista que el de Bush, era algo impensable. Cuando seguía a la Argentina más de cerca en la época de George W. Bush y la guerra con Irak, recuerdo que salió una encuesta en la cual Bush tenía una imagen favorable de 3% en la Argentina. Los argentinos odiaban a Bush por su actitud medio agresiva y de cowboy. Más de 20 años después, que Milei pueda aplaudir a alguien aún más abiertamente imperialista es increíble. Pero las cosas han cambiado. Que haya un sector de nueva derecha, de una derecha iliberal fuerte en varios países de América Latina, que es ahora una fuerte aliada ideológica del movimiento MAGA, del trumpismo, es una señal de los tiempos y los cambios. O que Milei pueda apoyar a una invasión norteamericana y que esté bien políticamente.
-¿Cómo cree que será vista en la región esta intervención norteamericana?
-Creo que el comportamiento de Estados Unidos en Venezuela no será muy popular en América Latina. Ayuda que Maduro es muy poco querido, obviamente, como Manuel Noriega en Panamá. Pero creo que la aventura de Trump en Venezuela probablemente terminará mal. No habrá un nivel de oposición como en los años 70, pero probablemente terminará generando cierta reacción antiimperialista de parte de muchos latinoamericanos, no me sorprendería para nada.
-En este contexto, ¿cuál es su visión de la llamada “Doctrina Donroe” y qué impacto está teniendo para los líderes de derecha latinoamericanos en su alineamiento con Trump?
-No sé si en América Central, pero en América del Sur para la derecha será un dilema abrazar demasiado a Trump. Creo que su actitud y su discurso será popular entre un sector de la ultraderecha, pero es minoritario. Creo que será difícil para la derecha ese “abrazo del oso”. No creo mucho en la “Doctrina Donroe”: puedo estar equivocado, pero mi percepción es que es un chiste. No creo que el gobierno de Estados Unidos tenga ni ganas ni capacidad de meterse seriamente en América Latina. No lo creo. Es 99% bla bla bla. Venezuela fue fácil, era un fruto muy maduro, digamos. Cuba sí es una obsesión de Rubio, así que no puedo descartar una acción allí. Pero la idea de que Estados Unidos puede volver a ejercer el nivel de dominio que tuvo de América Latina a principio del siglo XX, o tener una presencia en América del Sur -hablo de la Argentina, Chile- que nunca tuvo realmente, a mí me parece un chiste. Me sorprende que la gente lo tome en serio.
-El continuo intervencionismo de Trump en el extranjero, como los casos de Venezuela, Irán y las amenazas sobre Groenlandia, por ejemplo, ¿le puede jugar en contra para su objetivo político interno de este año, que son las elecciones de medio término de noviembre?
-Sí. Como siempre, tengo mucha dificultad en entender y explicar el comportamiento de Trump. Aunque obviamente tengan mucho poder y puedan destruir mucho, sigo pensando que son bastante incompetentes y que Trump no sabe lo que hace. Creo que su éxito, entre comillas, en Venezuela se le ha subido a la cabeza y por eso está hablando de Irán, Cuba, etcétera. Pero no hay ni una gota de evidencia de que este intervencionismo le da crédito o le hace ganar puntos políticos en Estados Unidos. Puede ser una distracción, pero la acción en Venezuela no es popular. Una parte de la base de MAGA es antiintervencionista. Trump conquistó el poder en el Partido Republicano en parte porque él estuvo en contra del intervencionismo de Bush y su facción. Esa gente no quiere guerras en todo todo el mundo, no quiere tropas en otros países. Entonces es difícil ver qué grupos en la sociedad apoyarían ese tipo de intervencionismo. Y si la cosa va mal en Cuba, o en Venezuela, o en Irán, le puede hacer daño como le hizo Irak a Bush.
-Justamente, este tipo de intervencionismo en Venezuela es distinto a aquel en Irak y Afganistán.
-Sí, me parece que Trump aprendió y por eso no ha invertido nada en Venezuela. O sea, un cambio serio en Venezuela probablemente requiere tropas, plata, una inversión económico-militar-diplomática seria. Y Trump quiere evitar eso. Esa es la lección que sacó de de Irak, pero creo que una intervención barata no va a cambiar mucho.
